Marcel tenía una emergencia y necesitaba un préstamo de S/.1.000 por algo menos de 30 días, cuando recibiría su sueldo. Pedir prestado a sus amigos, a sus padres o a sus compañeros de trabajo traía un compromiso y deuda implícitos que no se terminaban con el pago. ¿Ir al banco? Ni hablar, necesitaba el dinero para ese momento y en el banco se demoraban al menos dos semanas para el desembolso, aun si el crédito era aprobado en minutos como prometían en la tele.